[+FOTOS] Industriales y artesanales se unen para crear embarcación jibiera

Oct 26, 2016

La jibia es capturada por embarcaciones artesanales que se ocupaban para otras pesquerías y que no cuentan con las medidas de seguridad ni tecnológicas apropiadas para una faena peligrosa y muy exigente en lo físico.

La jibia era considerada hasta hace poco tiempo en nuestro país como una plaga en el mar. Un molusco de la familia de los cefalópodos o calamares, muy agresivo y voraz, que ha sido culpado de generar enormes daños a la biomasa de la merluza y otros recursos pesqueros chilenos. Sin embargo, este escenario ha ido cambiando rápidamente convirtiendo a la jibia en una especie fundamental para artesanales e industriales.

Actualmente, la cuota de jibia en Chile es de 200.000 toneladas, de las cuales el 80% se concentra en el sector artesanal y el resto es capturado por la flota industrial. «Este recurso ha ido cobrando una importancia primordial para la industria y para los artesanales, ya que en el caso de las plantas, han podido sortear la baja sostenida en las cuotas pesqueras tradicionales y mantener su funcionamiento y empleos; y en el caso del mundo artesanal, se ha convertido en un sustento económico esencial para cientos de pescadores que capturan y venden el producto a la industria», sostiene el subgerente general de Pesquera Landes, Andrés Fosk.

Un trabajo pesado

La captura de la jibia que realizan los artesanales se realiza literalmente a mano, lo que genera un gran impacto en la salud de estos trabajadores del mar, quienes deben alzar hasta el interior del bote estos calamares que pesan, en promedio, entre 10 y 50 kilos cada uno. Además, dice Fosk, «este recurso es capturado por embarcaciones artesanales que se ocupaban para otras pesquerías y que no cuentan con las medidas de seguridad ni tecnológicas apropiadas para una faena pesquera peligrosa y muy exigente en lo físico».

Frente a ese escenario fue que la compañía inició, hace aproximadamente diez meses, un proceso de Investigación y Desarrollo (I+D) que le permitiera incorporar una innovación en las naves de sus proveedores artesanales y crear una embarcación diseñada con todos los requerimientos y necesidades para pescar o capturar la jibia.

«A principios de año comenzamos a trabajar en esto. Lo primero fue contratar a un ingeniero naval que nos hizo un informe del estado del arte, cuáles eran las naves que existían y sus falencias. Posteriormente, se contrató un estudio en el que se encuestó a capitanes y tripulantes de las embarcaciones de jibia, principalmente de San Vicente y Lebu (en la Región del Biobío), de manera de poder conocer de primera mano –desde la experiencia del usuario- cuáles eran los desafíos que esta nueva embarcación debía superar. Con ambos insumos nos propusimos construir esta nueva embarcación que esperamos esté lista en noviembre. Hoy se la estamos presentando a dos dirigentes de nuestros proveedores para conocer su opinión», detalla el subgerente general de Landes.

Añade que la motivación central para adentrarse en este proceso de innovación y colaboración con sus proveedores es lograr un abastecimiento permanente, de calidad, pero también un aumento capacidad de venta para el proveedor artesanal mejorando las condiciones de trabajo de quienes suministran esta materia prima.

«Hemos visto con preocupación que el sector artesanal jibiero tiene ciertos problemas tecnológicos para poder aumentar el número de días que trabaja en el año y para mejorar la calidad y seguridad de la labor que efectúan a bordo de las lanchas. Ante esta preocupación nos planteamos poder aumentar la cantidad de pesca que compramos al mundo artesanal y desarrollar una embarcación que les proveyera seguridad y las condiciones de comodidad necesarias para poder trabajar un mayor número de días al año», precisa el ejecutivo.

Consumo humano

Andrés Fosk explica que ingresaron en el negocio de la jibia hace tres años, tanto pescando como comprando, y con esto generando productos enfocados solo en consumo humano, básicamente filetes, tentáculos y aletas, los que se exportan en su totalidad a Asia, Europa y, en menor parte, a Sudamérica.

«Este año hemos comprado más de 8.000 toneladas a los pescadores artesanales. La relación entre lo que pescamos y compramos es de un 60-40 y esperamos que la compra vaya aumentando. Con la baja que han tenido los otros recursos, la jibia es cada vez más importante. Es una de nuestras principales actividades y la que hoy más trabajo da en la zona por parte de Landes», afirma Fosk.

Pesquera Landes opera en Talcahuano, Región del Bibío, posee cuatro plantas para la producción de harina y aceite de pescado, peptonas (hidrolizados para alimentación animal y vegetal) y congelados de jurel y jibia. La compañía posee una flota compuesta por cinco buques, genera más de 280 empleos directos y permanentes, y exporta sus productos a mercados como: China, Corea y Taiwán, Perú, Tailandia, España, Japón, Canadá y países de África.

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